La crisis climática ya está aquí

El mes pasado, Greenpeace reveló cómo las tesis negacionistas: “el cambio climático no existe” del Dr. Willie Soon, un reputado científico respaldado por elHarvard- Smithsonian Center for Astrophysicsestaban financiadas por la industria del petróleo: Exxon
Mobil y el American Petroleum Institute, entre otros. mar-gaviotas-sol-costaRespecto a los referentes a la industria de los hidrocarburos, que el actual descenso del precio del petróleo se celebre sin matices por parte de los inversores tampoco es una señal alentadora. Abaratar el precio de los combustibles fósiles y renunciar a recortar los subsidios de esta industria significa entorpecer los mercados de carbono que, precisamente, tratan de internalizar el coste del cambio climático y de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Evitar una crisis climática requiere de inversores que estén más interesados en la construcción de valores seguros a largo plazo que en rapiñar beneficios cortoplacistas en un río revuelto. Voces influyentes desde The EconomistThe Financial Times o el Banco Mundial reclaman mayores niveles de regulación por parte de los gobiernos (fijación de precios de carbono, tasas, cuotas o derechos de emisión) como incentivo para la inversión en crecimiento de bajo carbono. Son voces poco sospechosas de abogar caprichosamente por marcos de regulación del mercado que pudieran comprometer los márgenes de negocio.

elefantes-sombra-clor-adaptación-climas-calidos-comportamiento¿Qué debemos hacer distinto? El pasado viernes, se presentó en la London School of Economics un libro que trata de responder a esa pregunta: “Climate Shock, the economic consequences of a hotter planet. El libro plantea su hipótesis de partida desde el análisis de las posibles respuestas a dos preguntas sencillas:

¿Es difícil sacar al mundo de la dependencia de los combustibles fósiles?

¿Es el cambio climático un problema importante?

 Nos enfrentamos a un problema grave, pero nos enfrentamos sobre todo a fuerzas codiciosas que se alimentan de frustrar las vías de solución.

A final de este año, la Cumbre del Clima en París ofrecerá una nueva oportunidad para abordar la crisis climática que se aproxima. El Presidente Obama ha apostado por la lucha contra el cambio climático como uno de los potenciales legados del final de su mandato. Por primera vez, China ha comprometido ante Naciones Unidas un objetivo de mitigación realmente ambicioso. Estados Unidos y China, los dos máximos emisores de gases de efecto invernadero, han sellado además un acuerdo que incluye, como mecanismo de arrastre de terceros, la posible revisión al alza de sus compromisos de mitigación durante este año.

Europa parece haber recogido el guante. La presidencia francesa de la Conferencia de las Partes en París, ofrece a François Hollande un escaparate global para enderezar su crisis de popularidad y apuntalar su liderazgo en Europa. Es de esperar que la diplomacia francesa  despliegue sus encantos para sellar un acuerdo con “grandeur”. Son vientos favorables que abren una ventana de oportunidad. No debieran desaprovecharla quienes están viendo venir el tsunami, quienes saben que están haciendo algo peligroso, quienes tienen el mundo en sus manos. ¡Nos queda París!

Fuente: El País, por Isabel Kreisler, colaboradora de @3500M.

Referencia: http://blogs.elpais.com/3500-millones/2015/03/la-crisis-climatica-ya-esta-aqui.html

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